martes, 17 de abril de 2012

Aspectos fisiológicos y terapéuticos de las posturas

     Todas las posiciones del yoga físico ejercen una influencia sobre el cuerpo, la mente y el carácter. Los asanas neutralizan las modificaciones de la mente, estimulan la atención mental pura, amplian la consciencia y permiten el acceso a más elevados niveles mentales. Fortalecen el carácter y sirven de reeducación a la voluntad. Pero, además todos ellos actúan directamente, y en formas muy diversas, sobre el cuerpo, sus energías y funciones, como sintetizamos a continuación:
      Todas las posturas permiten una mejor coordinación entre la mente y el cuerpo. Si los asanas son muy numerosos y varios, haciéndole adoptar al cuerpo las posiciones más diversas, es para que ninguna zona del organismo pase inadvertida. Los asanas influyen así sobre los músculos, nervios, tendones, articulaciones, glándulas, sistemas en general y cerebro. Hay posturas que, al fortalecer la musculatura abdominal y lograr un masaje profundo sobre las paredes del abdomen, mejoran el funcionamiento de las vísceras abdominales y las protegen contra trastornos diversos. Las presiones y contracciones que originan los asanas son muy beneficiosas para dichos órganos, manteniéndolos en su lugar idóneo y conservándolos de manera adecuada. Podemos destacar en este sentido las siguientes posturas:

  • Salabhasana o postura del saltamontes.
  • Vakrasana o postura de la torsión.
  • Ardha-matyendrasana o media postura de matyendra.
  • Halasana o la postura del arado.
  • Bhujangasana o la postura de la cobra.
  • Dhanurasana o la postura del arco.
  • Vajroli-asana o la postura del nervio vajroli.


     No hay una sola postura que no perfeccione y favorezca el sistema circulatorio, favoreciendo venas y corazón. Hay posturas que acentúan los latidos del corazón (Dhanurasana, salabhasana, makarasana) y otras que apaciguan la frecuencia cardíaca (janusirasana, paschimottanasana, savasana).
           Las posturas de inversión son especialmente útiles para el corazón y las venas, y sobre todo òptimas para prevenir las varices. Tales posturas abastecen de sangre el cerebro, favoreciendo sus funciones, así como la capacidad de concentración e interiorización. También han demostrado efectividad para prevenir catarros nasales crónicos, para ejercer masajes sobre las vértebras cervicales y el cuello, para liberar temporalmente de su peso a los órganos abdominales y para fortalecer la espina dorsal.
           La combinación adecuada de las distintas posturas colaboran en el restablecimiento del equilibrio del cuerpo.
            Las posturas operan en base a masajes y estiramientos que se van alternando para mantener el cuerpo en un estado de armonía. En muchos asanas se provocan a la vez estiramientos y presiones. El paschimottanasana o postura de la pinza, por ejemplo, provoca una presión intra-abdominal y un estiramiento de todos los músculos posteriores del cuerpo. El bhujangasana o postura de la cobra, también por ejemplo, crea una presión sobre la región lumbar y simultáneamente un estiramiento de toda la musculatura abdominal y pectoral. Tales presiones y estiramientos revitalizan todo el organismo y alcanzan a todos los grupos musculares, funciones y órganos internos.
       Resultan especialmente beneficiosas para los riñones aquellas posturas que favorecen la diuresis:

  • Dhanurasana o postura del arco.
  • Makarasana o postura del cocodrilo.
  • Salabhasana o postura del saltamontes.
  • Bhujangasana o postura de la cobra.

     Una buena parte de los asanas ejercen una acción directa sobre la médula espinal, favoreciendo el cerebro y el sistema nervioso central.
     Según las investigaciones de los especialistas indios previenen la hepatitis y, en general, las enfermedades parenquimatosas: el janusirasana, efectuado sobre el lado derecho, y el ardha-matyendrasana y el vakrasana (típicas posturas de torsión), ejecutadas sobre el lado correspondiente.
     Todas las posturas ejercen influencia sobre la musculatura esquelética. El pronunciado estiramiento de todos los músculos previene contra enfermedades reumáticas y trastornos degenerativos de las diversas articulaciones. Los asanas resultan de extraordinario beneficio para las personas de la tercera edad.
     Todas las posturas cuya acción viene a recaer sobre el tórax favorecen el aparato respiratorio en general y en particular los pulmones. Hay asanas que se proponen fortalecer los músculos respiratorios y los tejidos pulmonares. Se recomiendan los siguientes:

  • Matyasana o postura del pez.
  • Mayurasana o postura del pavo.
  • Supta-vajrasana o postura del diamante en extensión.
  • Salabhasana o postura del saltamontes.
  • Halasana o postura del arado.
  • Paschimottanasana o postura de la pinza.

     Los asanas regulan el funcionamiento del sistema endocrino. Las posturas invertidas actúan sobre la glándula tiroides, así como el matyasana y el halasana: el sirasana no sólo beneficia la tiroides, sino que también favorece la pituitaria y la pineal. Las posturas de flexión hacia atrás favorecen las glándulas suprarrenales. El bhujangasana o postura de la cobra favorece los ovarios en la mujer y las gónadas en el hombre. El salabhasana ejerce influencia sobre la glándula timo en el corazón.
    Todos los asanas de flexión hacia adelante favorecen los órganos abdominales, sedan el sistema nervioso muy considerablemente y previenen contra trastornos gastrointestinales.
     Los asanas hacia atrás ejercen masaje sobre la región lumbar, mejorando el funcionamiento renal, abren la caja torácica, inyectan sangre al cerebro y combaten la psicastenia y la depresión.
     Los asanas provocan modificaciones constatables en el organismo: consumo de oxígeno, temperatura de la piel, hemoglobina de la sangre, etc.
     Los asanas ayudan a prevenir trastornos físicos y psicosomáticos, restableciendo la armonía del organismo. Tales investigaciones han sido llevadas a cabo por los médicos Gharote, Mathur, Nayar y Kumar.
     Algunos asanas previenen y ayudan a combatir la tensión elevada. Han investigado en tal sentido los médicos Datey y Bhagat. El savasana y la meditación también colaboran a tal fin.
     Hay asanas que ayudan a prevenir el asma. Tales investigaciones las han llevado a cabo, entre otros médicos indios, Bhole y Varandani.
    Investigaciones muy numerosas han tenido lugar a propósito de constatar de qué modo las técnicas del hatha-yoga colaboran para prevenir o combatir la diabetes. Son de interés las investigaciones de los médicos Rugmini, Datey, Melkote y Sindha.
     Un número de asanas ha demostrado ser eficaz para prevención y terapia de tirotoxicosis. Ha investigado en tal sentido el doctor Udupa. El doctor Melkote, por su parte, ha obtenido buenos resultados para combatir la psoriasis. El doctor Bhatnagar ha evidenciado con sus investigaciones que se obtienen buenos resultados con la práctica de los asanas para prevenir y aun ayudar a combatir alergias, catarros crónicos, adiposidad psicosomática, stress, neurastenia y trastornos psicosomáticos.
     El savasana o relajación profunda origina cambios de importancia en el organismo, entre otros: reducción de la frecuencia respiratoria, decrecimiento de la producción de dióxido de carbono, profunda relajación neuromuscular, cambios en la actividad eléctrica del cerebro, aumento de la resistencia galvánica de la piel y reducción de los lactatos en la sangre, que ponen de manifiesto una óptima sedación.


TOMO II (Yoga físico)
Colección fascículos  de yoga.
Ramiro Calle.


2 comentarios:

Mar Sueiro Bal dijo...

Otra forma de mejorar la práctica de yoga es hacerlo de la mano del ayurveda, adaptando las asanas a nuestro dosha o constitución. Yoga y Ayurveda caminan de la mano para apoyarse mutuamente.

¡ Namasté !

Carlos dijo...

Gracias por tu aportación.